Grupo Meixide plantea el desarrollo de una línea de packaging para su oferta de comida take away, centrada en productos como pollo frito, hamburguesas y menús combinados. El proyecto parte de la necesidad de disponer de un sistema de envases funcionales que, además de resolver el transporte, permitan identificar el producto y reforzar la imagen de marca en el punto de consumo.
El objetivo del trabajo fue diseñar una serie de cajas diferenciadas, manteniendo una coherencia visual común pero permitiendo variaciones gráficas según el tipo de producto o línea. Esta diferenciación facilita tanto la operativa interna como la experiencia del usuario, permitiendo reconocer el contenido de forma rápida sin necesidad de elementos adicionales.
Se trabajó sobre un formato estructural común de caja con asa integrada, pensado para pedidos take away y consumo fuera del local. Este tipo de envase resuelve aspectos clave como la agrupación de producto, la facilidad de transporte y la resistencia durante el uso. A partir de esta base, el proyecto se centra en el desarrollo gráfico aplicado a distintas versiones de la caja.
A nivel visual, se define un sistema basado en el uso de tinta plana roja sobre fondo blanco, que actúa como elemento unificador en toda la línea de packaging. Sobre esta base se desarrollan diferentes diseños gráficos, cada uno con identidad propia, pero todos coherentes dentro del mismo lenguaje visual.
Cada diseño responde a una temática concreta, combinando ilustración y tipografía para generar piezas reconocibles de forma independiente. Se utilizan recursos gráficos como ilustraciones de producto, composiciones tipográficas expresivas y patrones ilustrados que permiten dotar a cada caja de un carácter específico sin perder unidad de conjunto.
Esta variación controlada permite que el sistema funcione como una colección de envases, donde cada pieza tiene entidad propia pero forma parte de un mismo universo gráfico. El resultado no depende de una única composición repetida, sino de un conjunto de soluciones que amplían las posibilidades de aplicación de la marca en packaging.
El planteamiento gráfico también facilita la escalabilidad del sistema. Los distintos estilos desarrollados pueden extenderse a nuevos formatos o productos, manteniendo coherencia sin necesidad de replicar exactamente los diseños existentes. Esto permite evolucionar la línea de packaging sin perder reconocimiento.
Desde el punto de vista de producción gráfica, el uso de una sola tinta optimiza los costes de impresión y simplifica los procesos, permitiendo tiradas eficientes sin comprometer el impacto visual. El diseño tiene en cuenta la realidad del troquel y el montaje, asegurando que cada versión funcione correctamente en producción.
En su aplicación real, las distintas cajas conviven dentro del mismo entorno de consumo, generando una presencia visual dinámica que refuerza la marca. Esta variedad contribuye a mejorar la percepción del producto y a generar una experiencia más reconocible y diferenciada.
El resultado es un sistema de packaging versátil y coherente, que combina funcionalidad, diferenciación de producto y eficiencia en producción, adaptándose a las necesidades reales de la restauración take away.

