Artesanos Peyma es una empresa con una larga trayectoria en la elaboración de productos de panadería y repostería artesanal. El proyecto parte de la necesidad de actualizar su imagen sin perder el vínculo con su origen, trasladando esa identidad a todos los soportes que intervienen en la venta directa del producto.
El objetivo del trabajo fue realizar un restyling de la marca y construir un sistema de packaging coherente que reforzase los valores de tradición y artesanía. La actualización debía permitir una mejor aplicación en distintos formatos, desde cajas de producto hasta envases alimentarios y bolsas de uso diario, manteniendo una imagen reconocible en todo el conjunto.
Se rediseñó el logotipo y se definió una línea gráfica basada en tonos cálidos y recursos ilustrativos sencillos. Estos elementos permiten conectar visualmente con un entorno más cercano y tradicional, alineado con el tipo de producto. La identidad no se plantea como un elemento aislado, sino como una base funcional para su կիրառación en soportes reales.
El desarrollo del packaging se centra en las cajas para bica casera, donde se integra una ventana troquelada que permite ver el producto sin abrir el envase. Este recurso no solo cumple una función práctica, sino que refuerza la confianza en el producto al hacerlo visible en el punto de venta. La gráfica se adapta a la estructura de la caja, organizando la información de forma clara y priorizando la legibilidad.
En paralelo, se diseñaron envases para otros productos, como tartas en formato plástico con faja gráfica. En este caso, el sistema visual se adapta a un soporte industrial, manteniendo la coherencia de marca mientras responde a necesidades de conservación y transporte. La combinación entre envase transparente y banda gráfica permite identificar el producto sin ocultarlo.
El proyecto incluye también el diseño y producción de bolsas de papel y bolsas tipo camiseta en plástico reciclado. Las bolsas de papel, con un acabado kraft y gráfica en tinta negra, refuerzan el carácter artesanal y funcionan como extensión directa del packaging. Por otro lado, las bolsas de plástico, fabricadas con un 70% de material reciclado, responden a las normativas actuales y a un uso más funcional en el día a día.
En todas las piezas se mantiene un sistema gráfico unificado basado en ilustraciones lineales y mensajes breves, que aportan identidad sin sobrecargar los soportes. Esta coherencia permite que cualquier elemento, desde una caja hasta una bolsa, sea reconocible como parte de la misma marca.
La producción gráfica forma parte del propio desarrollo del proyecto, asegurando que materiales, tintas y acabados respondan correctamente a la intención del diseño. Esto permite controlar el resultado final y garantizar su correcta aplicación en el uso real.
El resultado es un sistema de packaging completo que acompaña al producto en todo su recorrido, desde el obrador hasta el cliente final. La marca se refuerza en cada soporte, mejorando su presencia en el punto de venta y consolidando su posicionamiento como producto artesanal.

