A Cigurria O Campo surge de la unión de dos empresas del mismo grupo, ambas vinculadas al sector de pescados y mariscos. El punto de partida del proyecto fue la necesidad de integrar ambas entidades bajo una única marca, capaz de representar de forma clara su actividad y funcionar en todos los entornos reales de la empresa, desde instalaciones industriales hasta vehículos de reparto.
El objetivo del trabajo fue construir una identidad corporativa que resolviera esa convergencia de forma directa, evitando lecturas fragmentadas y generando una percepción unificada desde el primer contacto. La marca debía funcionar como un todo continuo, tanto a nivel visual como en su aplicación práctica, facilitando su reconocimiento en contextos operativos.
Se desarrolló un restyling completo del logotipo, partiendo del propio nombre como elemento central. La construcción tipográfica se planteó en una única línea de lectura, reduciendo la separación conceptual entre las dos denominaciones originales. Esto permite que el conjunto funcione como una unidad visual compacta, reforzando la idea de integración empresarial.
El símbolo gráfico se resolvió a través de un icono sencillo y reconocible: la silueta de un pez construida con trazo limpio y abierto. Este recurso permite identificar de forma inmediata el sector de actividad sin recurrir a elementos complejos. Además, su geometría facilita su reproducción en múltiples formatos y escalas, algo clave en aplicaciones físicas como rotulación o impresión.
A nivel cromático, se definió una combinación basada en azul y gris. Esta elección responde a criterios funcionales: el azul conecta con el entorno marino y el producto, mientras que el gris aporta equilibrio y neutralidad, facilitando su uso en soportes diversos. El sistema de color se adapta correctamente tanto en positivo como en negativo, asegurando su legibilidad en distintos fondos.
A partir de esta base se estructuró un sistema visual coherente que permite aplicar la marca en diferentes soportes sin perder consistencia. Las imágenes muestran cómo este sistema se extiende más allá del logotipo, incorporando patrones derivados del símbolo que se utilizan como recurso gráfico en superficies amplias.
Uno de los puntos clave del proyecto fue la aplicación de la identidad en rotulación de vehículos. Se diseñó la gráfica para furgonetas de reparto, integrando el logotipo, la información de contacto y un patrón repetitivo del icono que aporta dinamismo y visibilidad. Esta solución no solo identifica el vehículo, sino que lo convierte en un soporte activo de comunicación en movimiento.
La identidad también se trasladó a las instalaciones físicas de la empresa, concretamente a la rotulación de naves industriales. En este contexto, el sistema gráfico adquiere una escala mayor, manteniendo la legibilidad y reforzando la presencia de marca en el entorno de trabajo. El uso del patrón permite cubrir superficies amplias sin saturar visualmente, generando continuidad entre espacios.
Además, se desarrollaron aplicaciones básicas dentro del manual de identidad corporativa, asegurando que la marca pueda mantenerse consistente en futuras implementaciones. Este enfoque permite que el sistema no dependa de piezas aisladas, sino que funcione como una herramienta operativa para la empresa.
El resultado es una identidad clara, aplicable y coherente, que resuelve la unificación de marca y se adapta a los distintos puntos de contacto reales del negocio. La marca no solo define una imagen, sino que estructura su presencia en el entorno físico y operativo, facilitando su reconocimiento y consolidación.

