El punto de partida de este trabajo fue un documento académico desarrollado en formato Word por una alumna de la Universidade da Coruña. Se trataba de un contenido completo a nivel textual, pero sin un planteamiento visual que facilitara su lectura ni que acompañara el carácter narrativo propio de un cuaderno de bitácora. El encargo se centró en convertir este material en una pieza editorial estructurada, clara y visualmente coherente, preparada para su producción física.
El objetivo del trabajo fue ordenar, jerarquizar y dar forma al contenido existente mediante un sistema de maquetación que facilitara la comprensión y aportara continuidad a lo largo de todo el documento. Se buscó trasladar el contenido técnico a un formato más accesible, manteniendo el rigor académico pero incorporando una capa visual que reforzara la experiencia de lectura.
Se desarrolló una estructura editorial completa, definiendo retículas, márgenes, estilos tipográficos y sistemas de jerarquía para títulos, textos y elementos gráficos. La maquetación se planteó de forma progresiva, permitiendo que el contenido fluyera de manera natural entre páginas, integrando imágenes, mapas y recursos visuales dentro del discurso sin que estos aparecieran como elementos aislados.
Uno de los aspectos clave fue la integración de material gráfico dentro del documento. Las imágenes y mapas se trabajaron como parte activa de la narrativa, ajustando su escala, posición y relación con el texto para reforzar el contenido. Este enfoque permitió construir una lectura más dinámica, donde los elementos visuales acompañan y complementan la información escrita.
Además del interior, se diseñó la cubierta del cuaderno, tomando como referencia el concepto de bitácora y viaje. Se desarrolló una línea gráfica basada en cartografía y elementos de navegación que aporta contexto al contenido y conecta visualmente con la temática del documento. Esta cubierta no actúa como un elemento independiente, sino como una extensión coherente del interior.
El trabajo incluyó también la preparación del archivo para impresión, asegurando que todos los elementos técnicos estuvieran correctamente definidos para su producción gráfica. Se ajustaron aspectos como sangrados, perfiles de color y resolución de imágenes, garantizando un resultado final fiel al diseño planteado en pantalla.
Finalmente, se llevó a cabo la impresión y encuadernación del cuaderno, materializando el proyecto en un formato físico. La encuadernación refuerza la idea de cuaderno de trabajo, aportando durabilidad y coherencia con el concepto general de la pieza.
El resultado es un documento académico transformado en una publicación estructurada y visualmente equilibrada, donde contenido y forma trabajan conjuntamente. La maquetación no solo organiza la información, sino que mejora su comprensión y convierte el documento en una pieza editorial completa.





